¿Qué No Debes Hacer En Una Entrevista De Trabajo?

La entrevista de trabajo es una herramienta eficaz para reclutar a los profesionales más idóneos para un puesto, ya que permite apreciar tanto sus habilidades personales como técnicas.

Estar frente al entrevistador supone unos minutos cruciales de los que dependen muchos años de tu vida laboral, por lo que no puedes cometer ningún error. Estos son algunos de los fallos más comunes que no puedes permitirte:

  • Llegar tarde o demasiado temprano a la entrevista. Prepara el viaje con cuidado y ten en cuenta que pueden ocurrir retrasos inesperados. Llegar tarde puede ser un factor decisivo y darás la impresión de un empleado irresponsable. Tampoco llegues demasiado temprano, así evitarás tener que esperar, lo que aumentará tu nerviosismo. No llegues más de 10 minutos antes de la hora de tu entrevista.
  • No disponer de información sobre la empresa. Infórmate sobre la empresa y el puesto para el que aplicaste tu candidatura revisando sus características principales. Para ello es imprescindible que investigues su página web y redes sociales. Procura averiguar quiénes son sus directivos y algunos aspectos de su cultura e identidad corporativos.
  • No adaptar y actualizar tu CV a las peticiones de la empresa. Recuerda que siempre debes llevarlo contigo, ya que es posible que puedan pedírtelo en la entrevista, aunque ya lo hayas entregado anteriormente.
  • Mentir. Evita la tentación de exagerar al abordar tus habilidades y logros. Es importante dar un giro positivo a lo que has hecho y lo que puedes hacer, pero sobre todo debes ser sincero. Ser atrapado incluso en la más pequeña de las mentiras puede generar dudas sobre tu adecuación para la posición en cuestión.
  • Responder a una llamada telefónica o mensaje durante la entrevista. Al revisar tu teléfono durante la entrevista transmites el mensaje de que no te tomas en serio la misma, mostrando una enorme falta de respeto hacia el entrevistador. Para eliminar la tentación debes apagar completamente el teléfono o silenciarlo.
  • Mostrarte arrogante. Debes estar preparado para hablar sobre tus logros profesionales y lo que te hace destacar, pero sin ser arrogante. Enmarca tus triunfos en el éxito general de la empresa. Recuerda tus modales y muestra que aprecias el tiempo que te dedican dando las gracias.
  • Vestir inadecuadamente. Usar ropa demasiado ajustada o demasiado holgada, demasiado elegante o informal o llevar marcas en entornos profesionales puede ser una mala señal. Recuerda que el entrevistador se preocupa por tu apariencia porque está evaluando tu criterio y cómo te verías ante los clientes.

  • Culpar a los demás por tus errores. Es muy común que el entrevistador te pregunte sobre las dificultades que has encontrado en el lugar de trabajo, desde un conflicto con un compañero hasta un error que hayas cometido, a fin de evaluar tu capacidad para superar los desafíos y aprender de ellos. Si tus respuestas implican culpar a los demás sin tomar posesión de tus propias acciones, puede percibirse como una falta de madurez y autoconciencia.
  • Hacer un uso inadecuado del lenguaje no verbalSiéntate recto, mantén una actitud corporal abierta y receptiva, mantén el contacto visual, no cruces los brazos y ten en todo momento las manos visibles. Recuerda que has de sonreír, o darás la impresión de que eres frío y distante.
  • Interrumpir al interlocutor. Espera el momento para intervenir, deja que el entrevistador formule las preguntas y tómate tu tiempo antes de contestar. Evita la precipitación. No olvides que deberías haber preparado la entrevista y tener un guión para resultar estructurado y coherente.
  • Ser demasiado breve en las respuestas. Tus respuestas han de durar más de 20 segundos y menos de 2 minutos. Evita los monosílabos. Debes haber preparado la entrevista y resumido los principales hitos de tu trayectoria de manera estructurada. No evites entrar en los detalles comprometidos de tu trayectoria: si has sido despedido de tu antigua empresa coméntalo y expón las razones que llevaron a la finalización del contrato.
  • Hablar de dinero en el primer encuentro. Preguntar por el sueldo es una cuestión perdedora, ya que a nadie le interesa contratar a un candidato motivado exclusivamente por el dinero. Deja que sea tu interlocutor el que saque el tema, ya que cuando proceda te lo explicará con detalle.
  • Asumir compromisos que no puedes. Si el puesto al que aspiras implica un periodo de expatriación o asignación internacional y no tienes movilidad geográfica, indícalo. De esta manera no perderás el tiempo en un proceso de selección para un trabajo que no aceptarás.
  • Acudir acompañado. Recuerda que se trata de una reunión personal. Las compañías ven este tipo de situación como innecesaria, mostrando por tu parte una falta de madurez o independencia.
  • No realizar ninguna pregunta al finalizar la entrevista. Es posible que te haya quedado todo claro y que no quieras preguntar nada, pero dará la impresión de que tienes poco interés. Seguro que hay algo que te gustaría aclarar, y ese es el momento perfecto. Si te surge alguna pregunta durante la entrevista, puedes reservarla para el final.

Recuerda que debes convencer al reclutador de que eres la persona adecuada para el puesto, así que no improvises y prepárate la entrevista con tiempo.