Cómo saber si un máster es oficial

La mayoría del alumnado de grados universitarios emprenden un máster al terminar. Ya era común que lo hicieran quienes terminaban diplomaturas y licenciaturas, pero desde la entrada en vigor del plan Bolonia y la instauración de los grados universitarios, más aún. Es prácticamente obligatorio para conseguir la especialización y tener posibilidades interesantes en el mercado laboral.

Son muchas las opciones que se abren ante una persona recién titulada, pero la duda más frecuente está en torno a dos propuestas: el máster oficial o el máster propio no oficial.

Las razones que llevan a alguien a elegir un máster oficial son, sobre todo, dos. Por un lado, estos títulos cuentan con la homologación necesaria de cara a su reconocimiento en los procesos de empleo público, luego constarían en el baremo de quien solicite acceso a bolsas o se presente a oposiciones. Por otro lado, da acceso a programas de Doctorado.

Hay herramientas como Ranking Master que ayudan a los/as recién graduados/as a elegir sus estudios de postgrado. Para que tengan más elementos con los que tomar una decisión adecuada, ahondamos en las características de un máster oficial y las diferencias con los que no lo son.

Diferencias entre máster oficial y no oficial

Los másteres oficiales se componen de entre 60 y 120 créditos ECTS, y la titulación es oficial y válida en toda España. Su configuración está sometida a una rigurosa evaluación interna que es la que le permite obtener la oficialidad.

Los másteres no oficiales, en cambio, tienen un mínimo de 30 créditos y no están sometidos a evaluación externa, por lo que es la propia institución educativa que lo ofrece la que ejerce el control. Además, como decíamos, no da acceso a programas de doctorado y puede que no lo reconozcan en un proceso de empleo público, por lo que no constaría en baremo.

Entonces, ¿cómo saber si un máster es oficial o no oficial? La pregunta tiene cabida porque las instituciones educativas juegan a la ambigüedad para acaparar alumnado (que son también clientes/as).

Un máster oficial tiene que someterse al proceso de rigor para ser reconocido como tal y alcanzar la homologación. Debe aprobarse y publicarse en el Boletín Oficil del Estado, el BOE, lo que motivará su aparición en el Registro de Universidades, Centros y Títulos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Puedes consultar el propio BOE, pero la manera más rápida de saber si un máster es oficial es consultando la web del Ministerio. En concreto, puedes buscar directamente en el RUCT.

Qué tipos de postgrados existen

En un esquema general podríamos distinguir entre oficiales y no oficiales, pero hay más.

En este segundo grupo, el de los no oficiales, podemos encuadrar a los másteres propios. Son títulos que ofrece la propia universidad y su configuración se hace bajo su entero criterio.

Los estudios o diplomas de postgrado, por su parte, están enfocados al desarrollo de competencias concretas, y su duración suele ser menor que los estudios de máster. Pueden tener 15 créditos.

Los cursos de especialización universitaria, por su parte, también son de corta duración y, en ocasiones, ni siquiera es necesario tener un título universitario como el grado, la diplomatura o la licenciatura para acceder. Es habitual que estén orientados a la práctica dentro de un sector concreto.

Otra propuesta de la que podemos hablar es la de los cursos de experto universitario, que pretenden que el alumnado se especialice y perfeccione alguna habilidad asociada a sus estudios.

Claves para elegir bien

¿Un título oficial siempre es mejor que uno no oficial? ¿Por qué iba a elegir alguien un máster no oficial para no tener acceso a un doctorado ni que le cuente en baremo para bolsa u oposiciones?

El prestigio de la universidad que imparte el título, el profesorado al que se tenga acceso o su orientación a la práctica son algunos de los parámetros que hacen a muchos/as decantarse por esta opción. De hecho, los títulos oficiales se orientan más a la investigación.

Por lo tanto, para elegir bien no deberías centrarte solo en si el máster es oficial o no. Primero define tu objetivo, qué es lo que pretendes conseguir con ese máster. Si tienes previsto seguir estudiando o vas a presentarse a algún proceso público de empleo, es mejor el oficial. Si no, debes estudiar también lo que te ofrecen los no oficiales.

El prestigio del centro, decíamos, también es importante. Puede que las administraciones no lo reconozcan en ciertos procesos, pero sí esté ampliamente avalado por las empresas del sector. Esto guarda relación con el profesorado, pues en algunos casos se consideran auténticas eminencias de su campo y tienen una dilatada experiencia. Y eso también explica el reconocimiento del que hablábamos.

Influirán también las instalaciones y los medios técnicos con los que cuente el centro, así como los convenios nacionales e internacionales que tenga firmados o si ofrece parcial o totalmente clases en otro idioma.

En cuanto a las salidas laborales, te interesará saber qué servicios ofrecen de orientación académica y profesional, si tiene prácticas en empresas y qué porcentaje de alumnado termina empleado.

En definitiva, elegir un máster no es una cuestión que dejar a la mera dicotomía oficial-no oficial. Todo tiene ventajas que debes analizar con detenimiento.